miércoles, 13 de agosto de 2014

Dignidad de la persona humana

Dignidad de la persona

ESPACIO GEOGRÁFICO

Los derechos humanos

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LOS DERECHOS HUMANOS Y RETOS

La conciencia clara y universal de la existencia de lo que hoy se conoce por derechos humanos es propia de los tiempos modernos, es decir, es una idea que surge y se consolida a partir fundamentalmente del siglo XVIII tras las revoluciones americana y francesa. Sólo a partir de aquí se puede hablar con propiedad de la existencia de los derechos humanos. Sin embargo, la reivindicación fundamental de lo que se quiere expresar con la idea de los derechos humanos se remonta a muy atrás en la historia, y atraviesa las diferentes culturas y civilizaciones. Cuando nos referimos a los derechos humanos debemos tener en cuenta las dos ideas fundamentales que subyacen en este fenómeno. La primera idea es ladignidad inherente a la persona humana, es decir, los derechos humanos pretenden la defensa de dicha dignidad. La segunda idea hace referencia al establecimiento de límites al poder, siendo los derechos humanos uno de los límites tradicionales al poder omnímodo de los Estados. Los derechos humanos a los que dio lugar la Revolución francesa fueron los denominados derechos de la primera generación, los derechos civiles y políticos (libertad de credo, libertad de expresión, derecho de voto, derecho a no sufrir malos tratos, etc.). Son derechos en los que prima, ante todo, la reivindicación de un espacio de autonomía y libertad frente al Estado; lo que plantean estos derechos humanos es la no interferencia del Estado en la vida de los ciudadanos y ciudadanas. Sin embargo, con el paso del tiempo se fue viendo que los derechos civiles y políticos eran insuficientes y que necesitaban ser complementados. No será hasta fines del siglo XIX y principios del XX cuando, debido al auge del movimiento obrero y a la aparición de partidos de ideología socialista, se empiece a calificar a los derechos civiles y políticos como meras “libertades formales”, en sentido marxista, si no se garantizan, a su vez, otro tipo de derechos: los derechos económicos, sociales y culturales (derecho al trabajo, al alimento, a la educación, etc.). Se considera que la dignidad humana descansa tanto en el reconocimiento de los derechos civiles y políticos como en el reconocimiento de los derechos económicos, sociales y culturales. Esta segunda generación de derechos humanos recibirá un apoyo importante con el triunfo de las revoluciones rusa y mejicana, que tratan de instaurarlos de una manera efectiva. Esta nueva generación de derechos humanos ya no se va a contentar con un papel meramente pasivo del Estado, sino que va a exigir una actividad positiva por parte de éste para ser puestos en práctica. Asistimos así, avalado por el keynesianismo económico, al advenimiento del Estado intervencionista. A partir de este momento, los ciudadanos van a comenzar a reivindicar al Estado su intervención para la protección y garantización de derechos tales como el acceso a la salud, a la vivienda, a la educación, el derecho al trabajo, la Seguridad Social, etc. Ahora bien, a pesar de la existencia y aparición histórica de las dos generaciones o tipos de derechos humanos que acabamos de analizar, no se trata de dos compartimentos estancos, dos categorías completamente autónomas, sino que ambas categorías van a estar profundamente interrelacionadas. Es lo que se denomina la indivisibilidad e interdependencia de las dos generaciones de derechos humanos. 1) Internacionalización de los derechos humanos Surgidos los derechos humanos en las esferas nacionales de cada Estado, será a partir de 1945, tras la finalización de la II Guerra Mundial, cuando se inicie un proceso paulatino de internacionalización de los derechos humanos, es decir, un proceso mediante el cual no sólo los Estados sino también la comunidad internacional va a asumir progresivamente competencias en el campo de los derechos humanos. Un papel destacado en este proceso de internacionalización le va a corresponder a la Organización de las NACIONES UNIDAS (ONU), que se va a convertir en el marco en el que se va configurando el nuevo Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Tras el fin de la II Guerra Mundial en 1945 y el descubrimiento de los horrores ocurridos en los campos de concentración y del genocidio judío, los derechos humanos se convirtieron en uno de los objetivos primordiales de la ONU, entonces creada. La Carta de las Naciones Unidas (1945), el documento constitutivo de la nueva Organización, se iba a hacer eco de este interés renovado por los derechos humanos, proclamando ya desde el mismo Preámbulo su “fe en los derechos fundamentales”. De todas formas, desde los mismos inicios de la nueva Organización Internacional se vio claramente que los derechos humanos se iban a convertir en un arma arrojadiza más entre las grandes potencias ya enfrascadas en la Guerra Fría, período que abarca desde poco después del fin de la II Guerra Mundial hasta principios de los años 90. Los derechos humanos han sido una cuestión que ha estado absolutamente politizada, entrando en juego factores externos a lo que constituye la esencia y la razón de ser de los derechos humanos: la defensa de la dignidad de la persona. Esta politización estuvo presente en todo el proceso de elaboración de la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, con posiciones muy encontradas entre el bloque socialista y el bloque capitalista. Finalmente, el 10 de diciembre de 1948 tuvo lugar la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Otro paso importante adoptado en el seno de las Naciones Unidas para profundizar en el proceso iniciado en orden a la internacionalización de los derechos humanos fue la aprobación en 1966 de los PACTOS INTERNACIONALES DE DERECHOS HUMANOS. La aprobación de estos dos Pactos era el complemento imprescindible a la aprobación en 1948 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El problema con el que se enfrentaba la Declaración de 1948 es que fue aprobada mediante una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, resoluciones que constituyen meras recomendaciones para los Estados, pero no obligaciones jurídicas vinculantes. Por lo tanto, era imprescindible el proceder a la aprobación de unos instrumentos de derechos humanos que tuviesen carácter plenamente jurídico y pudiesen vincular a los Estados que los ratificasen. Sin embargo, como ocurriese con la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, iba a ser una tarea enormemente complicada. De nuevo el conflicto Este-Oeste iba a planear sobre la elaboración de los Pactos de derechos humanos. Para hacernos una idea, inicialmente estaba previsto aprobar un único Pacto, que recogiese el conjunto de los derechos y libertades fundamentales. Finalmente, la rivalidad entre ambos bloques obligó a aprobar dos Pactos. Así, en la actualidad contamos con elPacto internacional de derechos civiles y políticos y con el Pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales, aprobados ambos, paradójicamente, el mismo día y en la misma sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 16 de diciembre de 1966. Sin embargo, hubo que esperar otros diez años, hasta 1976, para que estos dos Pactos pudiesen entrar en vigor tras la ratificación de un número suficiente de Estados. Asimismo, es interesante destacar la protección de los derechos humanos que ha tenido lugar en el marco de Organizaciones Internacionales de carácter regional. Dadas las enormes diferencias culturales, ideológicas, religiosas y de otros tipos existentes entre los diferentes Estados a nivel universal, pronto se vio que iba a ser mucho más sencillo el cooperar en ámbitos más reducidos y con un mayor grado de homogeneidad. Así, desde el Consejo de Europa, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización para la Unidad Africana (OUA) se han creado sendos sistemas de protección de los derechos humanos. En este sentido, en 1950 se adoptó la Convención Europea de Derechos Humanos, en 1969 la Convención Americana de Derechos Humanos y en 1981 la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos (ver [sistema africano/europeo/interamericano de derechos humanos]). Por lo tanto, en la actualidad contamos en la esfera internacional con la Declaración Universal, los dos Pactos Internacionales de derechos humanos, las Convenciones de carácter regional y todo un abanico de Convenciones internacionales que han venido a tratar de proteger determinados sectores específicos de derechos humanos (derechos de los niños, derechos de la mujer, prohibición internacional contra la tortura, etc.). 2) La aparición de los derechos humanos de la tercera generación A partir de los años 70 estamos asistiendo a la aparición de todo un conjunto de nuevos derechos humanos, que tratan de responder a los retos más urgentes que tiene planteados ante sí la comunidad internacional. Entre los derechos humanos que han sido propuestos para formar parte de esta “nueva frontera de los derechos humanos” se encuentran los siguientes: el DERECHO AL DESARROLLO; el DERECHO A LA PAZ; el DERECHO AL MEDIO AMBIENTE; el Derecho a Beneficiarse del Patrimonio Común de la Humanidad o el derecho a la asistencia humanitaria (ver acción humanitaria: fundamentos jurídicos). Diferentes son los factores que han propiciado, y siguen propiciando, la aparición de estos nuevos derechos humanos. En primer lugar, el proceso descolonizador de los años 60 supuso toda una revolución en la sociedad internacional y, por ende, en el ordenamiento jurídico llamado a regularla, el Derecho Internacional. Este cambio también ha dejado sentir su influencia en la teoría de los derechos humanos, que cada vez se va a orientar más hacia los problemas y necesidades concretos de la nueva categoría de países que había aparecido en la escena internacional: los países en vías de desarrollo. Si, como hemos visto, fueron las revoluciones burguesas y socialistas las que dieron lugar a la primera y segunda generación de derechos humanos, respectivamente, va a ser esta revolución anticolonialista la que dé origen a la aparición de los derechos humanos de la tercera generación. Otro factor que ha incidido de una forma notable en el surgimiento de estos derechos de la solidaridad es la interdependencia y globalización presentes en la sociedad internacional a partir de los años 70. Cada vez más los Estados son conscientes de que existen problemas globales cuya solución exige respuestas coordinadas, esto es, recurrir a la cooperación internacional. Consecuencia de este cambio global, los derechos de la tercera generación son derechos que enfatizan la necesidad de cooperación internacional y que tienen una dimensión básicamente colectiva. Ahora bien, esta nueva generación de derechos humanos no ha sido aceptada de forma pacífica ni por la doctrina iusinternacionalista ni por los propios Estados, existiendo un intenso debate en torno a ellos. Salvo el derecho a beneficiarse del Patrimonio Común de la Humanidad, ninguno de los otros nuevos derechos ha sido reconocido mediante un instrumento convencional de alcance universal, es decir, mediante un tratado internacional vinculante para los Estados que lo ratifiquen. El reconocimiento de estos nuevos derechos se ha efectuado principalmente a través de resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, lo que nos plantea el espinoso tema del valor jurídico de tales resoluciones. Por lo tanto, nos encontramos ante unos nuevos derechos humanos que estarían todavía en proceso de formación; serían derechos humanos en statu nascendi, dado que los Estados, principales creadores del Derecho Internacional, se muestran reacios a su reconocimiento en otro instrumento que no sean resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. 3) Retos actuales de los derechos humanos Los principales retos que se le plantean en la actualidad a los derechos humanos serían los siguientes: a) El establecimiento de una concepción amplia y omnicomprensiva de los derechos humanos. Para una adecuada comprensión de éstos es necesario proteger tanto los derechos civiles y políticos como los derechos económicos, sociales y culturales. En la actualidad, una vez caído el Muro de Berlín, parece acechar una especie de pensamiento único sobre la teoría de los derechos humanos, dando importancia tan sólo a las libertades clásicas de las democracias occidentales, los derechos civiles y políticos. Sin embargo, desde la indivisibilidad e interdependencia de los derechos humanos hay que defender también la urgente necesidad, sobre todo en el Tercer Mundo, de promover los derechos económicos, sociales y culturales y, asimismo, los derechos de la tercera generación. b) El logro de una verdadera concepción universal de los derechos humanos. Nos encontramos ante uno de los principales problemas a los que se enfrentan actualmente los derechos humanos, pues su proclamado carácter universal es cuestionado por el relativismo cultural de quienes sostienen que no deben prevalecer sobre las prácticas sociales y culturales tradicionales propias de diferentes sociedades, aunque supongan una conculcación de aquéllos. El camino hacia la universalidad pasa inexorablemente por el diálogo intercultural, un diálogo abierto, sincero, sin prejuicios y que, progresivamente, vaya acercando unas posturas que en la actualidad se encuentran muy alejadas entre sí. c) La influencia de la globalización en los derechos humanos. La globalización, uno de los signos de los tiempos actuales, está ejerciendo una influencia cada vez mayor en el disfrute de los derechos humanos en áreas importantes del planeta. d) Mejora de los mecanismos de protección de los derechos humanos tanto en la esfera nacional como en la internacional. Una vez que el desarrollo normativo en el campo de los derechos humanos ha llegado a ser muy importante, mediante el crucial papel de las Naciones Unidas y las diferentes Organizaciones Internacionales, la siguiente tarea es el perfeccionamiento de los sistemas de protección de los derechos humanos, haciendo más cercano al ciudadano el poder acudir a instancias que puedan proteger efectivamente sus derechos, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. F. G. ________________________________________ Bibliografía • AA.VV. (1999), La Declaración Universal de Derechos Humanos en su Cincuenta Aniversario. Un Estudio Interdisciplinar, Universidad de Deusto-Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe, Bilbao. • Alston, P. (1992), The United Nations and Human Rights, Clarendon Press, Oxford. • Buergenthal, T. y A. Kiss (1991), La protection internationale des Droits de l'Homme. Précis, N.P. Engel, Estrasburgo. • Carrillo Salcedo, J. A. (1995), Soberanía de los Estados y Derechos Humanos en el Derecho Internacional Contemporáneo, Tecnos, Madrid. • Cassese, A. (1991), Los derechos humanos en el mundo contemporáneo, Ariel, Barcelona.

martes, 12 de agosto de 2014

PERÚ CRISOL DE CULTURAS

APRENDIZAJE ESCOLAR DE LOS ADOLECENTES

Es una etapa que no deja indiferente a nadie, algunos la vivimos con todas sus complicaciones y para otros es un periodo que pasa rápidamente. Sea cual fuera la experiencia de cada uno de nosotros está claro que es una etapa de cambios y que como padres debemos estar atentos a las señales que estos adolescentes nos dicen. Las características afectivas, sociales y cognitivas por las cuales atraviesa un adolescente son similares en todos, se matizan por la estructura de personalidad, por la dinámica familiar y escolar y por el grupo de pares, pero presentan claramente un eje en común. Al ingresar a la edad juvenil (especialmente en la prepubertad) veremos un gran quiebre a la armonía y sociabilidad de la niñez. La persona busca cortar la gran cercanía con sus padres y, generalmente, lo realiza de forma brusca resintiéndose fuertemente la situación familiar. El afán de independencia que anima a los jóvenes, no busca otra cosa que construir una identidad desde lo que son internamente y no tanto desde las opiniones de los adultos más cercanos. Generalmente los padres se “insegurizan” con este comportamiento juvenil y exageran las conductas de espionaje o acoso, aumentando así la fuerza del rechazo y alejamiento del joven. Es importante no confundir esta necesidad de distancia con disminución del afecto que ellos sienten por su familia. Los adolescentes aman a sus padres, pero necesitan espacio para ensayar nuevas formas de ser, nuevas formas de vestirse, nuevas formas de hablar sin la mirada enjuiciadora de sus padres, justamente porque la opinión de ellos tiene un peso muy grande en su interior. Socialmente aumenta la importancia y la proximidad del grupo de pares. Las investigaciones muestran que esta búsqueda de los jóvenes por estar con sus iguales no implica necesariamente una influencia superior sobre la que ejercen los padres. Al parecer el adolescente se deja influir por sus padres para cierto tipo de temas trascendentes y le da autoridad a sus amigos para asuntos más relacionados con lo cotidiano. El gran valor que tiene el grupo para el joven es que en ese lugar ensaya y aprende nuevas alternativas de conducta que no tiene oportunidad de adquirir en su casa. En la mitad de la edad juvenil (pubertad), se observará una disminución de relaciones sociales con los grupos grandes de iguales y tomará gran fuerza el amigo íntimo. Esta destrucción de la pandilla de la infancia se debe a la necesidad de reestructurarse como persona y para ello la conversación con el amigo es de gran utilidad. En su Desarrollo Afectivo, se observa un cambio muy grande, ya que se pierde la estabilidad de la niñez, comienza una gran labilidad emocional, inquietud inespecífica, inseguridad y su principal interés es el logro de la independencia (particularmente de los padres). Se retrae la expresión emocional, especialmente en la mitad de la etapa en que sólo se confidencia con sus amigos más íntimos. Experimenta una gran sensibilidad al placer que invade todo su mundo emocional, surge una gran necesidad de estima personal y una gran curiosidad por lo sexual. Sólo al final de la edad juvenil comienzan a surgir intereses genuinos por causas sociales o religiosas que lo hacen salir de sí mismo para volver a valorar al grupo. Podemos declarar que un joven está maduro cuando logra la profundidad, estabilidad e integración antes mencionada. El aprendizaje en esta etapa de la adolescencia se caracteriza porque el menor ha logrado desarrollar un pensamiento lógico abstracto, reflexivo y crítico. El adolescente es capaz de razonar con base en enunciados e hipótesis no sólo con los objetos que están a su alcance, sino que ya aplica la lógica de las proposiciones. Las diferencias entre las operaciones formales son de carácter vertical y de grado. Su hijo necesita: 1. Respetar su ritmo de aprendizaje, están más distraídos por sus propios cambios evolutivos. Muchas veces ellos no se pueden explicar lo que les pasa, por tanto, están pensando en muchas cosas a la vez y les cuesta concentrarse en las tareas escolares. 2. Cada adolescente buscará su estilo y técnicas de estudio que más le permita rendir en las actividades escolares. Es importante que el o la adolescente aprenda a fijarse metas, a ser más independiente y más responsable en sus trabajos. La autoestima y el rendimiento escolar están fuertemente relacionados. 3. Conversar sobre las actividades escolares, sin forzarlo a hablar, ni con la intención del control o supervisión. Dialogar de la rutina del día para lo cual los padres podemos iniciar la conversación contando nuestras propias experiencias en el trabajo. 4. Sentir que como padres estamos presentes sin ser invasores de sus espacios, validando las emociones, aunque uno no esté de acuerdo, porque es lo que a ellos les pasa. Así se sobrepondrán y uno les deja la puerta abierta para que cuenten. Cuando se minimizan las cosas diciendo que no va a pasar nada, uno no les da pie para que después lleguen a contar que fue complicado o se quedaron solos en el recreo, entonces mienten. 5. Permitirles que tomen decisiones propias para favorecer su seguridad e independencia, considerando que con el aumento de sus capacidades cognitivas e intuitivas, pueden enfrentar nuevas responsabilidades y a disfrutar la independencia de pensamiento y acción. 6. Evitar la critica por la crítica, están más sensibles a las apreciaciones de su entorno y podemos deteriorar su auto imagen, se vuelven más reflexivos sobre quiénes son y quiénes desean ser y observan las diferencias entre el modo en que actúan y el modo en que piensan que deberían hacerlo. 7. Es válido discutir con los hijos y en esta etapa los desacuerdos aumentan. Lo importante es descubrir una manera armónica de solucionar el conflicto, nosotros somos los adultos que debemos dar las pautas de comunicación y diálogo; con el tiempo estos conflictos disminuyen, las relaciones de los adolescentes con sus madres suelen cambiar más que las que tienen con sus padres. Es muy probable que, a medida que se independizan de sus padres, los adolescentes busquen el consejo de sus pares. 8. Por último es importante que los padres mantengan una actitud de escuchar y una disciplina con afecto; los adolescentes necesitan saber los límites que los padres imponen a sus acciones, esto favorece su seguridad y sienten que sus padres se preocupan por ellos, lo cual más tarde agradecerán. La tarea no es fácil, es una etapa y como tal es superable, recuerden que estar cerca de nuestros hijos nos permite conocerlos desde sus propias fortalezas y guiarlos en las experiencias que les tocarán vivir.